la segunda vez que te vi.
Y, es que andaba tuerto
y distraído la primera.
¿Dónde estabas cuando no estabas?
¿En qué calles no te crucé?
¿Quién demonios atrasó
el reloj de mi muñeca?
no es de nobles llegar tarde a una Julieta.
Será que siempre fui un Romeo
experto en besos de saldo
salpicando risas absurdas
en balcones equivocados.
Y afuera se suicida el mundo.
Yo me quiero mudar a tu ombligo,
rifo todo y me trepo a las ramas de este amor.

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