Mi suerte me hizo luces esta vez, y trajo una sirena a mi playa.
Y yo que nunca tiro la primera piedra, fui por la segunda a su cama.
Dame un motivo, un gran motivo, para no tomar
al pie de la letra estas caricias tremendas, chifladas.
Y vamos, así, barcos piratas en madrugada.
Dame un motivo, sólo un motivo,
para no llenarte el cuello de besos fantasmas.
Me importa muy poco si tu corazón
vive en un piso 40 sin ascensor.
Supongo que no te pienso mentir más de lo que estafan los espejos.
Ya despilfarré tiempo y sudor, hace tiempo y hace lejos.
Donde pongo el ojo pierdo el pelo
viejo zorro, pólvora mojada; Pero pasaría muchas sobremesas
en aquel tatuaje en tu espalda.
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