Bendigo la luna, porque fue testigo.
Bendigo al silencio, que fue nuestro abrigo.
Bendigo el momento de haber decidido que la vida
ES TODA PARA MÍ.
Dejarme llevar buscando esos sueños,
dejarme abrazar cuando sopla el viento.
Bendigo la suerte de haber decidido
correr el riesgo de vivir.
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