Todos estamos ocupados con nuestra pequeña vida. Triunfos y sin sabores, logros y frustraciones, pequeñas o grandes metas con las que le damos sentido a nuestra vida.
Pero cuando la tragedia nos golpea, todo pierde sentido.
Eso que creíamos que era nuestra razón de existir, se desvanece, se vuelve de aire, pierde consistencia, y nos encontramos frente al vacío del sinsentido.
Es ahí cuando nos preguntamos ¿Para qué resistir?
Nos dicen que tenemos que ser la resistencia. ¿Pero para qué, cuál es el sentido de resistir? ¿Porqué resistir a los dolores, a las tristezas?
Si la vida es una sucesión de despedidas, de pérdidas, ¿Para qué resistir? ¿Porqué levantarse cada mañana aún cuando no tenemos motivos para hacerlo? Sólo por un acto de FE. Fe en que resistiendo, algo mejor va a llegar. ¿Qué va a llegar?
Cuando todo se vuelve oscuro, uno no sabe por qué resistir. Por los seres amados, por nuestros afectos, para dejar un mundo mejor del que recibimos a nuestros hijos.
Hay un momento, un segundo contundente, en el que todo ese sinsentido desaparece. Se evapora. Es ahí cuando el corazón dice GRACIAS. Gracias a mí mismo, por haber resistido.
Tal vez, debamos aceptar que nuestra existencia tiene un sentido superior. Resistimos, en definitiva, para poder cumplir nuestra misión en este mundo. Lo sepamos o no, existimos por una razón. Grandes o pequeñas misiones que debemos llevar a cabo: Hacer feliz a una persona, a alguna, a millones.
Todos tenemos una razón de existir. Y para eso, hay que resistir. Nuestra misión puede ser valvar al mundo, o salvar una vida. Y por eso vale la pena resistir.
¿Podés ver? Hay magia a tu alrededor. hay ángeles, hay algo superior. Somos parte de una trama perfecta, en la que cada cual tiene su para qué. Y por eso hay que resistir.
Tal vez, tu misión en este mundo sea traer una nueva vida al mundo con su propia misión. O tal vez, sea escribir esa canción que hará vibrar a millones. O regalarle a tu chica ese poema horrible que le escribiste, pero que la hará sentirse amada.
Y por eso, sólo por eso, vale la pena resistir.

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