Ella sueña con trenes y aviones que la lleven y la roben de este mundo en el que no creció.
Ella vive en nubes muy lejanas, buscando las mañanas de esas tierras que su padre le nombró, donde se respira otro aire, donde brillan otras calles, y se entrega el corazón.
Aunque somos de todas partes, y venimos de un mismo lugar, hay un destino que tira en la sangre y un sitio al que queremos regresar.
Abre su cajita, donde hay fotos recortadas de ese reino que miraba al sol. Guarda aquellas caras en su mente, y se siente tan valiente hablando idiomas que su madre le enseñó, donde sola se baña la luna, y alguien lee la fortuna en unas manos de cartón.Un paso das, y otro más. Caminos viejos para andar, y en otras huellas encontrar las risas.
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