Nunca faltan motivos para extrañar tu presencia.
 Y cada uno de los días de mi vida miro al cielo. Y cada una de las noches que vivo, miro las estrellas, y trato de encontrarte en alguna de ellas. Y agradezco a quien corresponda, porque fuiste mi guía, mi consejo, mi enseñanza. Mi segundo (primer) papá,, mi compinche y malcriador. Mi abuelito que me llevaba a la plaza. Con el que compraba en el super. El más pesado que existía, pero el más generoso y bondadoso. El que me llevaba a todas partes. Gracias por haber formado, y por seguir desde lejos, siendo un pilar importantísimo de mi vida.


Te extraño y te amo, siempre.

No hay comentarios: