Me falta un corazón, me sobran cinco estrellas 
de hoteles de ocasión donde dejar mis huellas. 
Con nada que ocultar, por todo con delante.
 Goliat era un patán, David era un gigante. 
Aunque en parte soy juez de un nunca, de un tal vez, 
de un no sé, de un después, de un qué pronto. 
En asuntos del amor, siempre pierde el mejor.
 No me tomes, tontito, por tonta. 



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