Tú me descontrolas. Me desconciertas. De pronto sales de la nada, y aciertas. Y me enredas.
Tú me hipnotizas. Me desconcentras, y me vences. Sí.
Sin aire. Tú me dejas sin aire. Tú, maldito gusto que me arrastra y no puedo dejarte.
Tú me desmoronas. Tú, cómo me afectas. Un roce tuyo y quedo mirando las estrellas. ¿Cómo puedes desvanecerme, así, tan naturalmente?
Lo que yo sé es que muy poco
me cuesta enloquecerme por tí.
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