Porque entre el lunes y el martes, me sobra tiempo para necesitarte.
Porque me miento si digo que tu mirada no fue mi mejor testigo.
Porque aunque ya no me duelas, a veces busco tu nombre en mi alacena.
Porque aún no vino el olvido, para llevarse el último de tus abrigos.
Por los besos que aún nos quedan en la boca, por los miles de homenajes que nos dimos.
Por nadar y no guardar nunca la ropa, por los dedos juguetones del destino.
Porque fuimos lo que fuimos.
Porque puesto a confesarte que aún tengo miedo de tenerte delante,
Porque en cuanto me descuido, me atropella algún recuerdo en el pasillo.
Porque no puedo negarte que te quise sin querer, y más que a nadie,
Porque mi doctor me dijo que para este corazón, estás prohibido.
Porque me miento si digo que tu mirada no fue mi mejor testigo.
Porque aunque ya no me duelas, a veces busco tu nombre en mi alacena.
Porque aún no vino el olvido, para llevarse el último de tus abrigos.
Por los besos que aún nos quedan en la boca, por los miles de homenajes que nos dimos.
Por nadar y no guardar nunca la ropa, por los dedos juguetones del destino.
Porque fuimos lo que fuimos.
Porque puesto a confesarte que aún tengo miedo de tenerte delante,
Porque en cuanto me descuido, me atropella algún recuerdo en el pasillo.
Porque no puedo negarte que te quise sin querer, y más que a nadie,
Porque mi doctor me dijo que para este corazón, estás prohibido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario