Sólo le creo a esa única voz, porque te ganaste el cielo, y nos cubriste a los dos.
Y no me olvido de tus caricias, y no me olvido de tu dolor,
que pensaste en nosotros primero, no te acordaste sólo de vos,
para que hubiera para almorzar y que tuviéramos en qué soñar.
No lo dudes, de todo eso no me voy a olvidar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario