Hacer de cuenta que no me importa no es fácil. Porque, simplemente, me importa.
Molesta. Molesta pensar que no vas a mover un dedo por mí.
Y duele. Duele desde la mañana hasta la noche, duele cada puta vez que pienso en vos.
Molesta. Molesta pensar que no vas a mover un dedo por mí.
Y duele. Duele desde la mañana hasta la noche, duele cada puta vez que pienso en vos.
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