Tiempo al tiempo, mi amor, y así nos aseguramos de tenerlo un poco menos en cuenta.
Y brindamos mejor con un beso y un abrazo, para celebrar su paso cada tanto!
Se nos pierde la costumbre de disfrutar de los momentos que pasamos,
día a día, tarde a tarde, noche a noche, tiempo al tiempo mi amor. 
Tan ambiciosa como ansiosa puede tornarse la mente, tan reflexiva como influyente!
Organiza, clasifica, ordena, sí.. pero a la vez limita. 
Daño al daño, también las heridas más profundas se vuelven superficiales,
ahí al fondo no importa cuán hondo calen, ni si sangran ni si dejan cicatrices,
ahí al fondo de tu vida, todo da igual. 
Cambia fondo por adentro, es dentro tuyo que está el fondo de tu vida.
Sentite parte del todo, acomodate, y daño al daño también mi amor,
vuestra impaciencia es la que embarra 
todo el terreno del juego que no dejamos de revisar.
Lo único real del tiempo es que pasa como la vida misma, pasa. 
¡No perdamos la costumbre de ir adentro nuestro cada tanto, 
a ver qué tan felices somos, ahí al fondo todo se conecta 
de algún modo, todo fluye, todo cambia, todo!
No hay consumo, no manda la plata, y si hemos caído bajo el más profundo fondo,
todo se conecta de algún modo, ¿Y te sorprende, mi amor?

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