No soy relojero ni contador mucho menos, pero a veces me dan ganas de convertirme en uno de ellos, para contar las horas y no malgastar el tiempo pensando en estupideces del corazón y en algoritmos del amor.
No soy fontanero ni escalador mucho menos, pero a veces me dan ganas de convertirme en uno de ellos, para arreglar las goteras y escalar el cielo, para ver si en ese lugar no llueve ni revolotea mi musa como desierto.
No soy poeta ni doctor mucho menos, pero a veces me dan ganas de convertirme en uno de ellos, para escribir mil versos y sanar mi dolor, para ver si así cicatrizan las huellas y se evaporan así mis aullidos al amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario