Acá me estoy estando,  ni flaco ni tan convidado. Vecino de mi mismo, 
doliendo para averiguarme ¿dónde voy a estar ayer?
Me miro de reojo el corazón, y él me sonríe con puntos suspensivos: 
"bienvenido al club de los otra vez solitos"
Respirar, dar de nuevo y respirar.. 
Y si el destino mira mal, hablarle al oído y pedirle cartas.
Respirar. Más que nunca, respirar. Sacudir el cascarón,
y sacarse de encima la modorra, el qué dirán, tres o cuatro heridas.
Me siguen como perros flacos las novedades del pasado,
yo me hago un nudo en el pulgar para acordarme de olvidarme
¿Cuándo empiezan los después?
y como tengo ojeras por curar, me acuesto en el hombro de mi suerte.
¡Ojalá que huela bien esto de perderse! 
Respirar.. Dar de nuevo, y respirar. Y si el destino mira mal, pedirle cartas.. 
Respirar. Más que siempre, respirar.
Suspender el cascarón, sacarse de encima la costumbre de sangrar por la vieja espina.
Y como tengo sueños que perder, algunas noches madrugo a contrapierna,
ojalá que venga al pie todo lo que venga. 
Respirar. Dar de nuevo, y respirar.


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