En los momentos en que no puedas retener las lágrimas, cuando sientas que el pecho se te parte, cuando no tengas ganas de hacer nada, cuando te falten las fuerzas, decite a vos misma: "Aguantá, corazón".
Aguantá, que todo pasa. Aguantá, que el tiempo cura. Aguantá, que merecés volver a sentirte bien y sólo es cuestión de tiempo.
Duele. Puta que duele. Desde afuera te van a decir "dejate de mariconeadas". Pero a vos te duele. A ellos no, a vos sí.
Mirate el pecho y decí "aguantá, corazón", y querete mucho.
Confiá, que el corazón aguanta.
Está hecho para eso.
Aguantá, se cura y se fortalece. Siempre.
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