¿Te preguntaste alguna vez cuál es el valor de tus manos?
¿Cuánto valen después de saludar a tu mejor amigo? ¿Cuánto valen después de una caricia? ¿Cuánto valen después de haberlas tenido en el hombro de tu papá o mamá? ¿Cuánto valen después de alimentar a tu hijo? ¿Cuánto valen después de tomar unas manos desconocidas y ayudar a alguien a cruzar la calle o a ponerse de pie? ¿Cuánto valen después de abrigar a tu familia? ¿Cuánto valen después de haberlas tenido entrelazadas a las manos de quien amás? ¿Cuánto valen después de interrumpir la caída de una lágrima? 
Seguramente más de una vez viste manos rígidas, agrietadas, opacas, y las miraste de manera indiferente, pensando, quizás, que aquellas manos no valían mucho..
Pero.. ¿Cómo saberlo, si no sabés cuánto valen las tuyas? 

No hay comentarios: