En una esquina de mi barrio, hay una tienda que vende unas pastillas para olvidar. 
Los vecinos aseveran que su efecto prolifera, pero yo no las quise ni probar!
pastillitas del olvido, tengan el recuerdo vivo de la noche que lo vi bailar!
Yo te espero todavía, yo creo que el olvido es una fantasía. 
Y así, destinada a padecerte, sigo loca como siempre, inventando lo que sea para verte. 
En un rincón de mi memoria, sobren noches de tristeza, poca gloria, y soledad.
Y en el hueco de los años más dorados, caben tus ojos prestados y un adiós para olvidar.

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