Parecía mentira. Hasta hace unos meses eras nadie, estabas fuera de mi vida. Nunca anhelé tenerte dentro de ella, pero un día la puerta se abrió y estabas ahí (sin querer, queriendo). No podía creerlo, eras un incógnito que veía pasar, y aunque no pasabas inadvertido ante mis ojos, no eras prioritario.Pero empecé a conocer a ese nadie (sin querer, queriendo) el día en que la puerta se abrió (sin querer, queriendo).
Y sin querer, queriendo, ese incógnito comenzó a revelarse: y conocí (si querer, queriendo) cada detalle tuyo. Sé diferenciar cuando te reís sin querer, cuando te reís queriendo. Sé cuándo estás mal, sé cuándo te enojás, cuándo necesitás que alguien te hable aunque sea del clima. Pero aprendí a saber quién sos sin querer, queriendo. Y te aprendí a querer, sin querer o queriendo. Y te sé extrañar sin querer, o queriendo. Y me querés sin querer, queriendo. No de la misma forma que yo: no sé si más, o si menos.. sólo entieno que de forma diferente. Pero me querés, y me basta.
Pero, sin querer, o queriendo, mi corazón ya reservó un pedacito para vos. Y ese nadie de hace unos meses me supo ganar, sin querer, o queriendo. Por favor, no te alejes. Ni sin querer, ni queriendo. Porque ahora, queriendo, te quiero dentro de mi vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario