Tengo la firme convicción de que si estás me consolido.
 Y la sospecha de que ni sospechas cuánto te amo. 
Tengo tu foto puesta en la pupila,
 y con tu voz baila el martillo el yunque y el estribo.
Tengo risas, tengo llantos. 
Tengo un termostato que me enciende cuando estás, 
y que me apaga si te vas, para no morir de la nostalgia.
Adiós melancolía, gracias por la compañía.. 
Pero aquí ya no hay más sitio para usted. 
Adiós, melancolía. Le agradezco la poesía 
que entre versos hoy me deja confesarle
 a este hombre que me saqué la lotería cuando lo vi. 

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