¿Alguna vez te detuviste a pensar cómo cambian los árboles según la estación? En realidad,me pareció bastante interesante la idea de comparar el árbol, con nosotros.. Fijate: tiene las raíces, que es nuestra esencia; El tronco, que somos nosotros; Y las hojas, que son nuestros problemas.
Ahora, cada tipo de situación puede compararse con una estación.
Empecemos con el verano: ¿Cómo se ven los árboles? Topado de hojas fuertes, saludables, verdes. Existen momentos de nuestra vida en que nos vemos repleto de problemas, y no les encontramos solución. Es más: los problemas parecen no tener ni un poquito de ganas de irse. Pero, un tiempo después llega el otoño. Y con él, esas mismas hojas comienzan a secarse. Se tornan ya de otro color, y lentamente, una a una van cayendo. Algunas quedan en el suelo, otras se las lleva el viento.
Se va yendo el otoño, pero llega el frío invierno. ¿Queda prendida del árbol alguna de esas hojas tan verdes, tan fuerte que había en verano? No, el árbol queda totalmente pelado. ¿No pasa eso con nuestros problemas? A cada uno de ellos hay que darle su tiempo, que madure, cambie de color, tratar de resolverlos de la mejor manera. Y entonces, cuando encontremos la forma de ir resolviendo situaciones.. Llega una nueva estación. La mejor de todas, creo yo: se llama primavera. ¿Porqué? Tengo una respuesta muy simple: Con la primavera, llegan otras hojas, y en comparación.. Otros problemas, ¿Cierto? Pero junto con esas hojas, llegan flores. Flores de todos lo tamaños, colores y olores que imagines. Esas flores son la familia, los amigos, los logros, la autoestima, nuestros valores, y todo lo que quieras que sean. Y decime: con tantas flores hermosas que tiene el árbol.. ¿Te detenés a mirar el árbol? Cuando pasás, decís: mirá, qué hojas que tiene! Me juego la cabeza que no. Me encanta saber que lo que mirás, y yo también miro, son las flores, lo que más resalta del árbol.
Así que no te ahogues en los problemas, y cuando creas que sos sólo verano, pensá: Ya llega el otoño. Solamente hay que darle tiempo. Y cuando te veas lleno de hojas, mirá: también estás lleno de flores.
Se trata, simplemente, de mirar desde otro punto de vista las cosas. No perderse en un vasito de agua, sino seguir nadando en un mar. Y llegar a la orilla. Encontrarte vivo, y lleno de cosas maravillosas a tu alrededor.
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