Harta de vuelos bajos, despegué. Recomponiendo el daño, me alejé, y estuvo bien. Caminé, tan torpe y tan extraña, tropecé, acostumbrada al caos. Disfruté, dormí sobre mis pasos, y pensé que estaba bien.
Mientras cargaba lo que perdí, empecé a subir, empecé a mirar, y sentí atrás las luces de la ciudad. Y en silencio, están empujandome a este lugar. 
Descubrí un camino lleno de colores. Esta vez, aprenderé el idioma del revés. Descifraré el axioma del querer, encontraré la forma de perder y seguir bien. Cerraré, se irá desvaneciendo lo que ves para encender las luces. Tocaré, quemandome las manos, y estaré bien. 
Descubrí un camino lleno de colores, esta vez. 




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