Todos creemos en algo. Hasta aquellos que se consideran ateos lo hacen: creen que no hay nada más allá. Pero creen. ¿Porqué creemos? ¿Cuál es el motivo? ¿En qué creemos, cómo hacemos para creer? 
No sé, me puse a pensar que quizás sea que necesitamos creer. Creer que hay algo más, algo que no se ve ni puede controlarse, algo que no sabemos bien qué es ni como funciona, algo que se nos escapa de las manos. Algo que no tiene principio ni final, algo que no tiene tiempo. Ese algo no tiene forma, ni color, ni dimensiones. Es algo que crea nuestra mente, al fin y al cabo, a su imagen y semejanza. 
Creemos en lo que queremos, en lo que podemos, en lo que necesitamos creer. Fijate sino: 
Dios. Aunque exista la biblia, aunque existan los milagros, aunque exista la Iglesia.. ¿Alguien vio alguna vez a Dios? ¿A Jesús? ¿A María? ¿Al espíritu Santo? Son creaciones. Son "mitos" por decirlo de alguna forma. La historia los cuenta, los describe. Pero yo cómo puedo saber si todo lo que cuenta la historia es certero? ¿Cómo hago para creer en lo que no ví jamás? 
Estas preguntas puedo plantearlas para todas las creencias religiosas, y no sólo para ellas: ¿Porqué creemos en el destino? o mejor todavía, ¿Porqué creemos en el cielo, en el más allá? ¿Porqué creemos en el karma? 
Yo creo (valga la redundancia) que muchas veces nos justificamos con eso que se nos escapa de la manos, eso que no podemos controlar. Eso que no tiene forma ni color. Cuando queremos explicar algunos porqués, no sabemos recurrir más que a eso. Cuando queremos consolarnos por algo, recurrimos a eso. 
Creemos. ¿Nos confiamos? ¿Delegamos? ¿Nos aliviamos creyendo? No sé, es un tema que da para mucho debate. ¿No? 

Algunos me van a decir: pero, si el destino no existe, ¿porqué hay personas que se encuentran sin siquiera buscarse?. Si Dios no existe, ¿Porqué sí los milagros? 
Ok, no puedo responder esos interrogantes. Pero estaría buenísimo salir de nuestras creencias, y pensar. Preguntarnos. Carcomernos la cabeza. A lo mejor no encontramos ninguna respuesta. O a lo mejor sí, es cuestión de creer en lo que dice nuestro interior. O simplemente, quizás, es abrirnos. Es pensar desde otra perspectiva. Es dejar de creer que las cosas pasan por una razón, para creer que pasan por otra. ¿Creer? 
Sí, creer. 
De eso se trata, siempre.
De creer en algo. En todo. En nada. Creer.

(Me copé escribiendo y me fui de mambo.. no?)

No hay comentarios: