Nada hay más complejo que el amor.
Este salto sin red en el abismo de los sentimientos trata de iluminar la realidad tal cual es.
El deseo aparece cuando te falta algo.
El hombre vive incomprendiendo ese fenómeno fatal que para cada uno es algo distinto. En el amor se juegan el ego, la autoconciencia, la autoestima, el narcisismo, el sexo, las intiuciones, las miradas de los demás, las traiciones, lealtades y hasta las adicciones.
¿Por qué en la incertidumbre está el deseo? Qué paradoja.. Algunos dicen que la vida no es pelear o huir de los tiburones, sino atreverse a hacer la plancha entre ellos. El amor exige esa clase de templanza.
El amor es peligrosísimo; puede ser una droga dura. Hay hasta asociaciones para los adictos al amor. Y hay otros tipos, los atletas de los sentimientos, que evitan la entrega y se aferran al amor propio. Porque cuando te entregás dejás de ser vos. El amor es maldito, caprichoso, no hay forma de agarrarlo. Su esencia es la insensatez y la imperfección.
A veces hay que mentir para contar la verdad.
No se puede andar por la vida con un traje de amianto: te protegés pero perdés la sensibilidad… La vida así es mentirosamente fácil.
El desafío es atreverse a sacarse el escudo, vivir, sentir y saber cuándo ponérselo de vuelta. Ese movimiento que parece sencillo es dificilísimo. Nadie nos lo puede soplar, lo debemos decidir solos. Y la mayoría de las veces perdemos totalmente la perspectiva de lo que nos pasa.
No puedo seguir siendo un escéptico porque me destruyo; la vida así es un gran vacío. En ese sentido, hoy yo soy mejor de lo que era. No he perdido las ilusiones ni la pasión cuando muchos colegas las han asfaltado. Han asfaltado las ilusiones.
La enfermedad de no creer en nada, como forma de protección, no sirve. Durante mi crisis de los 40, la tuve que revisar. La cuenta regresiva lo cambia todo. Uno debe hurgar entre las cosas que no te hacen feliz, por más dolorosas que sean, y animarse a los re contratos. Es así como la vida se te planta entre lo que debemos aceptar de nosotros mismos y lo que debemos cambiar. El punto es descubrir qué es cada cosa. Y qué puede hacer uno con ese cambio.
El amor se muere, muchas veces, porque sólo es compañerismo, porque en ocasiones viene con fecha de vencimiento, porque el miedo o el prejuicio o el destino te lo desbaratan, porque necesita un poco de incertidumbre para seguir. Y porque el amor es muy puto.
El amor está lleno de matices, contradicciones, ya que se mueve sobre filos inestables. Entendí también la imposibilidad de que dos sean uno. Los sentimientos son variables, perecederos, aunque los pensamos eternos.
Hay hombres y mujeres que con paciencia y laboriosidad crean una gran cárcel alrededor suyo. Se pasan la vida construyendo su castillo. Pero luego resulta que la estructura no tenía ni aberturas para respirar, ni ventanas, ni puertas. Una cárcel de cristal. Igual que esos tipos que se la pasan cavando el pozo, donde luego quedarán atrapados.
La mayoría de la gente se esfuerza por borrar lo que le pasa.
Jorge Fernández Díaz, a raíz de su libro “Corazones desatados”.
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